Anuario 1999

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Angola
Un país devastado por una guerra civil inacabable
Petróleo, diamantes, intereses continentales y occidentales

Angola es uno de los países más ricos del mundo. No obstante, en la práctica es todo lo contrario, con una esperanza de vida de 46 años y una evolución económica que refleja un PIB negativo desde mediados de los ochenta. Las causas de esta paradoja se remontan en el tiempo, pero también las encontramos en la actualidad. Angola tiene el estigma de ser una potencia económica sin ningún control, con lo que multitud de países encuentran en sus recursos naturales una atracción; y en su caos político y militar, una oportunidad para enriquecerse. Los intereses van desde Amberes, hasta Johannesburgo, pasando por Washington, Moscú, Kinshasa, Lushaka, Kigali, París o Kampala.

Luanda controla el petróleo del norte, especialmente los pozos de Cabinda. UNITA tiene bajo su poder una de las minas de diamantes más fructíferas del mundo, situada al sudeste de la país. El bando gubernamental produce 800.000 barriles de petróleo diario que compran compañías americanas y francesas como Chevron, Exxon, Texaco y Elf-Total. Un siete por ciento del petróleo que se consume en América del Norte proviene de Angola, aunque los expertos aseguran que esta cifra podría doblarse en una situación de paz y de estabilidad regional. Por su parte, UNITA se ha enriquecido gracias a los diamantes en más de 4.000 millones de dólares desde 1991, que compran vía Zambia, empresas sudafricanas y belgas, especialmente la todopoderosa De Beers, que subastan las piedras preciosas en el mercado internacional de Amberes.

Todo ello hace que muchos países tengan puesta la atención en Angola. Las potencias occidentales no demuestran demasiados miramentos cuando se trata de millones de dólares. La situación del país ha llegado a tal extremo que las compañías prefieren recoger beneficios, les da igual quien les pague, si UNITA o el MPLA, la cuestión es que su facturación no disminuya por causas bélicas.

A todo ello, se debe añadir los intereses continentales a que está sometida Angola. El país se encuentra entre dos fuerzas africanas. Por una parte, UNITA se ha aliado con los rebeldes congoleños que hacen la guerra al presidente Kabila, mientras que Luanda ha optado por aliarse con Kinshasa. Este hecho conlleva que los enemigos de Kabila, (Ruanda, Burundi, Uganda, y en un segundo plano Zambia), lo sean también de Dos Santos. Y por contra, los amigos del presidente congoleño, Zimbaue y Namibia, van en el mismo barco que Luanda. Por otra parte, Sudáfrica, y con ella sus satélites Botswana y Namibia, ha apostado desde hace un lustro por dar su apoyo a Dos Santos, a pesar de que los diamantes se los proporciona UNITA.

Cuando en 1994 Nelson Mandela fue nombrado presidente de la República Sudafricana, se cortó de inmediato la financiación que los blancos del aparheid habían dado históricamente a la guerrilla angoleña, y Pretoria se decantaba definitivamente por Dos Santos. Savimbi perdía entonces su principal aliado y mentor, y quedaba a merced de si mismo. Prueba del cambiode actitud de Sudáfrica fue el anuncio que en verano de 1999 hizo el nuevo presidente sudafricano, Thabo Mbeki, al comprometerse a no comprar más diamantes a los rebeldes hasta que no hubiera paz en Angola. Sin embargo, la redes de contrabando estan perfectamente organizadas en el África Austral.

Todo ello, hace de Angola un país con importantes intereses políticos y económicos, que no obstante, sigue condenado al olvido internacional.

 


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