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Argelia
Bouteflika intenta reconciliar Argelia marcando una pausa en la guerra
Clandestinos en España

El coronel Baali Alí, portavoz de la disidencia militar argelina, miembro del MAOL (Movimiento Argelino de los Oficiales Libres) y jefe de los desertores en el exilio, vive clandestinamente en España, junto con cinco desertores argelinos más. Todos se encuentran en situación de clandestinidad, excepto el teniente Alili Messaud, que huyó con su helicóptero desde Argelia hasta Ibiza en 1998 y ha obtenido el estatuto de asilado político. Alí aseguró el pasado febrero que al menos un 10% de las 100.000 víctimas que se ha cobrado la guerra durante los últimos ocho años son desaparecidos a manos de militares o paramilitares. "Para derrotar a la amenaza del Estado islámico acabaron implantando el Estado del terror", asegura el desertor. La intención de la disidencia militar es acusar a una decena de generales de "detención ilegal, secuestro, torturas y ejecución extrajudicial". El caso del general Pinochet y el de los militares argentinos procesados por el juez Baltasar Garzón incitan a los desertores, testigos de que sus generales ordenaron 1.700 desapariciones, a ser optimistas sobre la suerte de su iniciativa. Las desapariciones no son más que, según Baali, "una de las facetas de la violencia perpetrada por los generales argelinos". "El poder ha instrumentalizado al islamismo para sabotear el proceso democrático de Argelia y para atemorizar a los argelinos", añade. El MAOL no se cansa de denunciar que el Grupo Islámico (GIA), el más extremista de todos, está parcialmente infiltrado por el servicio de información militar (DRS), al igual que el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, una escisión del anterior. Alí asegura que “los islamistas profesan una ideología que puede empujarles a perpetrar crímenes, pero el que los planifica ha sido frecuentemente la DRS”.
 


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