Anuario 2002

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La UE aprueba una ampliación a 25 países para el 2004, la mayor en su historia
El caso de Turquía

La adhesión de Turquía a Europa supondría el final de la UE, aseguró el pasado 8 de noviembre Valéry Giscard d’Estaing, presidente de la Convención sobre el Futuro de Europa. Esta declaración, sólo una semana después del triunfo electoral en Turquía de los islamistas moderados, despertó muchas críticas en el seno de la Unión. Pero también auspició un debate sobre el que Europa debe reflexionar, porque en realidad, las palabras de Giscard d’Estaing forman parte del pensamiento de la mayoría de europeos.

Y es que, según Giscard, si la UE admitiera a Turquía –candidata oficial desde 1999-, Marruecos también pediría su inclusión. Así, según él, únicamente desean la entrada de Ankara los “adversarios de la UE”.

Sin embargo, en la cumbre de Copenhague celebrada los días 10,11 y 12 de diciembre, la UE cedió a las críticas de Ankara -que acusaba a la Unión de crear “un club cristiano”- y dio a Turquía una fecha para empezar sus negociaciones para entrar en el club. Lo cierto es que a pesar de que no existe ningún compromiso de Europa con Turquía, el hecho de fijar una fecha para iniciar las negociaciones causó cierta perplejidad en los sectores más críticos con esta posible adhesión. Cuando desde Turquía se señala a la UE por apartar a Ankara por su condición musulmana, en el fondo se está poniendo el dedo en la llaga. Si bien es una realidad que por sus circunstancias socioeconómicas, Turquía todavía no está preparada para realizar su entrada en el club, también es una realidad que si Turquía entrara en la UE sería el primer miembro no cristiano. Y aunque el cristianismo no es una condición sine qua non para poder adherirse, es un denominador común del resto de países, y en el fondo, no es la religión lo importante, sino una cultura y unas tradiciones comunes, procedentes del origen cristiano y que Turquía no comparte.

En la decisión de ofrecer una fecha de negociación tuvo también un papel relevante George Bush, que intensificó su presión hablando directamente con el presidente de la Comisión, para que la UE aceptase a Turquía. Turquía es un país tradicionalmente aliado de Estados Unidos, y que le cede sus bases militares, cosa especialmente relevante en un momento en que un ataque norteamericano contra Irak parece un hecho inminente. A la vez, Turquía sería un punto estratégico para Estados Unidos, que empieza a temer la construcción de una Europa fuerte.

 


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